Artículos de opinión y pequeñas noticias sobre mi pueblo

5/8/08

Los viejos también se equivocan

¿Quien iba a pensar que cambiar el “para” por el “de” pudiera ocasionar tanta frustración, descontento, vacuonismo y desorientación en nuestra sociedad?. Tan sólo han pasado cuarenta años y quizás lo que tenemos es el resultado de aquel “mayo del 68” que nos ha conducido a este camino sin...

Los viejos se frotaban las manos con el nuevo sistema que habían montado de jubilación y pensaban que podrían dejar atrás los principios que desde hacía generaciones habían funcionado.

¡Si!, ¡si!. Se empezó por cambiar a los miembros de las direcciones de las empresas y se fueron sustituyendo por esos jóvenes, “tan bien preparados” y con tantos “conocimientos técnicos” que hacían posible aumentar los ceros a la derecha en las cuentas de resultados, sin tener en cuenta los valores.

"La sociedad no es ¡para! los jóvenes sino ¡de! los jóvenes". Se empezó a decir, y así, una sustitución generacional demasiado temprana, empezó a dar sus frutos. Y las frustraciones fueron en aumento y a los ciudadanos que se van dando cuenta de que no todo es el dinero, van y los excluyen. No, porque se hayan dado cuenta de que el dinero es un medio y no un fin, sino porque ya han empezado a llegar a su madurez y tienen cosas de viejo.

Los viejos también se equivocan, ¡y más! cuando han confundido el “para” por el “de” y lo que se había planteado como base del éxito y aprendizaje para los miembros de una sociedad, es decir, una sociedad para los jóvenes, la han sustituido por una sociedad de jóvenes y los viejos han dejado de dirigir, de aconsejar y de llevar las riendas, no solo de las empresas sino también de la política…

Los viejos se han retirado antes de tiempo, y la experiencia adquirida (que se decía que era la madre de la ciencia) se ha perdido. La idolatría a la juventud, ha hecho que la falta de experiencia entre los jóvenes produzca fracasos sociales mayores y más dolorosos y que la perdida del rumbo se agudice… Apenas quedan ciudadanos que nos hagan recordar las consecuencias de la ignorancia juvenil y de aquellas sociedades de jóvenes que tan sólo guerreaban, ganaban o morían.

Parece que nuestra sociedad va caminando sin camino y andando sin saber si después de cada paso, al siguiente que den, esta o no el precipicio.

¿Parece? O es que nos ha tocado vivir con una generación de viejos egoístas que tan sólo se han preocupado de su pensión y han dejado de trabajar delegando sus responsabilidades a jóvenes inexpertos pero aparentemente preparados. Lo que nos ha diezmado las capacidades humanas y humanistas que hasta hace poco aun tenían sitio en nuestra sociedad y posibilitaba la edificación del individuo. Dejando a los ciudadanos vacíos y con una gran imagen digital, que al poco que se contempla, empieza a resultar vacua y frustrante.

5 comentarios:

Estrella Altair dijo...

Hola Jaume, espero que estes bien, sigo teniendo el blog desconectado, pero me he acercado a saludarte.

Me gusta mucho la claridad de tu artículo, afortunadamente, algunos sabemos que esa experiencia que da la vida y la edad, es insustituible, y que hay que hacer caso de ella, que además es fuente de aprendizaje y que permite entender la vida mucho mejor que desde la optica de la juventud.

Ocurre sin embargo que todos, incluidos esos mayores, quieren, queremos, seguir siendo permanentemente bellos y jóvenes, y olvidamos que lugar es el que ocupamos y cuales son nuestras responsabilidades y si la sociedad es para los jovenes y todos queremos ser jovenes ¿quien diablos se ocupa de enseñar, de transmitir la experiencia, de recoger lo bueno de la vida en el sentido de experiencia y demas?

No es culpa ni de viejos, ni de jovenes, es una sociedad que se empeña en mirar desde un solo punto del gran angular y va lentamente perdiendo perspectiva...

Un saludo y ya charlaremos en Septiembre, pues ahora conectarme es pesado..

Un abrazo muy fuerte

Jaume Canals Lanacemia dijo...

Una estrella me ha visitado
una estrella me ha escrito
una estrella me ha enseñado
A decir, ¡aquí! ¡aquí!...
Que aun sigo vivo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Hoooooooooooola, ya he vuelto de mis largas vacaciones. Es un placer encontrar a los amigos donde los dejé.
Jaume, especialmente este artículo es de los más logrados que te he leído
Un abrazo grande y desó de café

Carmen dijo...

Hola Jaume, casi recién llegada de otras tierras me he pasado a visitarte con la intuición de encontrar un buen artículo. Efectivamente, así ha sido.
Estoy, desgraciadamente, de acuerdo contigo. La juventud se valora tanto que nada más llegar a al cuarentena empezamos a estresarnos con la cancamusa de "hace falta sangre fresca", nos hacemos mayores y aborrecemos de ello como si nos hubiera atacado un virus terrible. No sabía que nuestra sociedad se hubiera vuelto vampírica y necesitara de tiernos infantes para alimentarse, si eso es así y preferimos la inexperiencia a la sabiduría, es que estamos irremediablemente enfermos.

Jaume Canals Lanacemia dijo...

De donde vengo, hasta las piedras han cantado sin instrumentos técnologicos.
Gracia Mª Angeles, pero no es merito mio, sino de los viejos que me lo han contado.
Carmen, parece que cada vez más lo nuevo es lo que vale, de ahí que no quieran que nazcan más niños, pues les quitarían el sitio. ¿Enfermos? mas bien diría que estamos agonizando.