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18/11/07

Paraísos artificiales

Más o menos, en la mitad del siglo pasado, los nuevos reyecitos, se encontraron un con pequeño problema: ¿Qué hacer con el sobrante de riqueza?
Estaban acumulando demasiada y además tenían en perspectiva seguir acumulando. Por lo que el simple hecho de llenarse de comodidades a doquier no iba a ser suficiente. De ahí, que se plantearan una nueva costumbre y así empezó sin que ellos lo pensarán una nueva era que más tarde vendría en llamarse la era de la globalización.
Todo fue empezar y de ahí, que en el transcurso de la segunda mitad el siglo pasado se crearan pequeños paraísos artificiales donde dar salida a una nueva costumbre. ¡Y lo más importante!, servía para poder disfrutar de la libertad perdida, pues a medida que iban pasando los años sus respectivos dirigentes les había comenzado a entrar la neurosis de la “prohibición” haciendo en parte perder esa libertad que tanta sangre había ocasionado antaño.
Todo ello fue posible por los nuevos adelantos que se habían conseguido en el sector del transporte, pues lo que en un principio había sido volver a casa de los padres o abuelos, con los nuevos sistemas de transporte se facilito el que se pudiera ir cada vez más lejos de sus residencias habituales para pasar esas pequeñas temporada conviviendo con nuevos vecinos y nuevas costumbres y realizar otras cosas que en sus residencias habituales estaba prohibido o mal visto...
A este nuevo fenómeno se le empezó a llamar turismo y tuvo tanto existo que incluso las clases populares también quisieron imitar a los reyecitos y así con la masificación del turismo, se fue formando la era de la globalización.
La convivencia o simplemente el dar ese servicio a los nuevos vecinos que venían a pasar alguna que otra temporada fue transformando la forma de vida de los alrededores de esos pequeños paraísos artificiales.
Además de la evolución del transporte aparecieron nuevas formas de comunicación lo que ayudo a ese romper las fronteras.
Pero las fronteras no se rompieron, y mientras al turismo se le facilitaba la salida y entrada de sus vecinos, se iban también poniendo dificultades a la entrada de los otros vecinos que habían sido atraídos por los paraísos artificiales, pues también querían enriquecerse.
Las diferentes formas de vida de los vecinos que incluso en algunos casos puede llegar a ser antagónica, ha producido acercamientos, pero también rechazos y en ello se está. ¿Cómo globalizar sin globalizar?. De ahí las dificultades que existen en unificar criterios en las organizaciones mundiales, pero no tan solo en las diferentes formas de vida, sino algunos conceptos más difíciles, como el de descubrir las diferentes formas de relación entre vecinos, sin que unos pierdan la riqueza que están obteniendo y los otros consigan salir de la pobreza que están viviendo.
Y mientras, los nuevos reyecitos y los vecinos acomodados viajan y viajan, de paraíso en paraíso, bien para disfrutar de una libertad efímera, o bien para realizar cosas prohibidas en sus barrios o bien para contemplar como una curiosidad las diferentes formas de vida. En su mayoría evitan en muchos casos vivirlas aunque estén al lado. Pues viajan por el simplemente hecho de viajar, o por decir que han ido… O simplemente por tener una aventura que contar. ¡Eso sí! Con los riesgos minimizados.
Y al mismo tiempo, los otros vecinos, se las ven y se las desean para poder entrar en los países generadores de los paraísos artificiales, y cuando lo consiguen en algunos casos se les exige cambiar sus costumbres, sus formas de vida, e incluso en casos no tan excepcionales nos podemos encontrar que deben de renegar de sus raíces, pues pueden ser antagónicas.

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